
JESÚS MONROY
Cómico de la "lengua", sobre todo si lleva encima un par de chatos de vino blanco homenajeando a su abuelo Ramón. Nació en el antiguo barrio de Chamberí, como el tigre, en algún momento del que no quiere acordarse…
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De pequeña, mi yaya me contaba un cuento sobre el doctor Esquerdo, decía que era antepasado nuestro. El día que cumplí dieciocho años, recibí de mi madre un dietario manuscrito del doctor Esquerdo, que guardé en mi baúl de los objetos inservibles.
Un miércoles 14 de mayo, onomástica de san Tiburcio, caminando hacia la plaza de Manuel Becerra, el cielo se abrió y una luz me habló. Hola tataranieta, no tengas miedo. Soy José María Esquerdo, tu tatarabuelo. Quería pedirte un favor… ¿Y como sé que eres tú quien dices ser? Dije esto por decir algo... Fui patólogo general y de enfermedades mentales e introduje la neuropsiquiatría y la terapia ocupacional. Busca tu misión en mi dietario. Hasta siempre. La luz cesó. Me golpeé con un bolardo municipal y caí rodando al suelo.
Volví a casa intrigadísima. Busqué el dietario por todos lados y cuando ya casi siendo medianoche lo abrí, un trueno sonó en el salón.
Había una nota hacia el final, que hablaba sobre la importancia de la prevención de enfermedades mentales y lo beneficioso de su rápido diagnóstico. Notas, claves, discursos, bibliografía, para llevar a buen puerto la misión de mi tatarabuelo. Me lo tomé muy en serio y faltando dos semanas a la oficina creí estar preparada. Salía todas las mañanas a la calle y diagnosticaba unos veinte casos de anorexia, diez de bulimia, cinco trastornos bipolares, una psicopatía, cien casos de alcoholismo, trescientos de múltiples adicciones. Lo malo es que la gente no se lo tomaba bien. Empecé diagnosticando por escrito con unas pequeñas tarjetitas que repartía en el metro y el autobús. Al final de la tarjetita adjuntaba las direcciones y teléfonos de los centros adscritos de la seguridad social, en la Comunidad de Madrid. Más tarde decidí comunicarlo a viva voz y empezaron las agresiones. Esta semana han tenido que atenderme dos veces los servicios de urgencia. Lo peor no es eso, sino que en las dos últimas semanas se ha abierto dos veces más el cielo. Una era Pérez Galdós que está enfadadísimo por su tratamiento en el cine actual y el otro Pablo Iglesias que dice que el nunca fue socialista sino marxista. Yo por mí me ingresaba en el sanatorio de mi tatarabuelo a hacer teatro pero está cerrado. |