
ALFREDO MALO
Él se define como: "navarro, foral y de derechas por la gracia de Dios". Pero sus amigos dicen que se está centrando. Si queréis saber algo más de él, leed su cuento. |
I - Me llamo Alfredito y lo que más me gusta es ir al cine Velázquez los jueves, al salir de clase de canto y dibujo del cole de los curas, sobre todo si echan una de la Edad Media. Pero leer tebeos de espadachines, soñando con ser uno de ellos - el Guerrero del antifaz, el Capitán Trueno, el Jabato… - es lo que más me gusta después de las pelis.
II - Me llamo Alfredo y no sé si algún año voy a acabar primero de Teleco. La razón es bien sencilla, me paso las horas muertas en la biblioteca de la Facultad de Filosofía estudiando la historia de los Caballeros del Temple. Su origen como orden militar para defender la Tierra Santa, sus batallas contra el infiel, su poder económico con el que influían en los reyes de Occidente, su heterodoxa obediencia al Papa y su trágico final el día 19 de marzo de 1314, cuando Felipe IV, Rey de Francia, al que también llamaban el Hermoso, condenó a Jacques de Molay, Gran Maestre y a varios altos dignatarios de la Orden a ser quemados vivos.
Sin darme cuenta los caballeros andantes de mi infancia han sido derrotados por los Templarios.
III - Mis alumnos me llaman don Alfredo, aunque no soy un buen maestro porque me tiene atrapado un sueño: Dirigir la película más importante que jamás se haya contado sobre los magníficos Caballeros de Dios. Para ello cuento con un guión que me ha costado, sin exagerar, miles de años de trabajo recopilando datos, notas, fechas, nombres, lugares… y formas de relacionarlo todo. Tengo un productor que ha conseguido financiación para la localización, el casting, el equipo técnico…
Llegó el momento de decir las palabras mágicas: “¡Cinco y acción!”.
Nunca pude decirlas.
IV - Mis nietos me llaman abuelo y he recibido una carta con todo tipo de sellos y firmas de mi empresa que empieza así: “Sr. Malo, le comunicamos que, en aplicación de la legislación vigente, causa baja en esta empresa y alta en la Seguridad Social en calidad de jubilado. Le agradecemos los servicios prestados”.
Gracias a Dios, no me mandan a la hoguera sino a la inactividad, que quiere decir:
THE END
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