Enrique Diosdado

ENRIQUE DIOSDADO
Realizador de televisión, escritor, guionista, cocinero y prejubilado feliz. Nacido en Buenos Aires a mediados del siglo XX


Pasé muchos años mirando al cielo nocturno y a medida que disponía de aparatos de observación  más potentes pensaba que veía cada vez más lejos. Primero fue la Luna, después los planetas y el sol de nuestro sistema. Luego la Vía Láctea, galaxia en la que flota nuestro sol y su cortejo entre otros muchos millones de estrellas. Después otras galaxias próximas a la nuestra, lo que se llama, dando una falsa idea de cercanía, el Grupo Local. A estas alturas las distancias ya no nos caben en la cabeza. Más tarde seguí mirando hacia otros cúmulos galácticos ya muy lejanos. Vi enanas blancas, gigantes rojas, estrellas dobles, nebulosas, agujeros negros, púlsares, quásares… Comprendí que no veía cada vez más lejos, si no cosas cada vez más antiguas. Cosas que ya no estaban ahí. Cosas que habían existido millones de años atrás, dado lo que tardaba su luz en llegar a mis ojos.

Entonces contemplé el universo tal como era un segundo después del Big Bang. Cuando salí de mi asombro y pude cerrar la boca y secarme los ojos, pensé que ya no había telescopios más potentes. Para saltar ese segundo que me separaba del origen necesitaba viajar en el tiempo por otros medios… ¡Otras longitudes de onda!... ¡Las sonoras! No vería el Big Bang pero sí podría oírlo. Apunté mis micrófonos ultrasensibles y ultradireccionales al punto donde está el segundo después del bing bang y, lentamente, fui más lejos, hacia atrás en el tiempo… y lo oí. Justo antes de comenzar el ruido que es la gran explosión, oí un arpegio de siete notas:

¡La música de las esferas!                                  
Me senté al piano. Identifiqué las teclas que correspondían a las siete notas. Pensé en asignar una letra del alfabeto a cada tecla. Salía FHAQJRT. Hice lo mismo con varios alfabetos antiguos. Como resultado obtuve otros disparates similares. Estaba a punto de rendirme, pero hoy lo he intentado con el romano clásico. ¡Eureka! Leo asombrado: FIATLUX. ¡Hágase la luz! ¡Dios sabe latín!


Nota del autor: Si haces clic en el pentagrama oirás la música de las esferas, pero, piénsalo bien, puede que en algún lugar se produzca un nuevo Big Bang. Y tú serás el único responsable…