Yolanda Cónsul Pascual

YOLANDA CÓNSUL PASCUAL
Intrusa en plena crisis de los 40 y apasionada de la dialéctica.



Mr. Gates le tiró un guante demasiado atractivo, a pesar de saber que sus pies estaban allí por error... La intención parecía tan inocente, y sin embargo resultaba evocadora. La hizo soñar, recordar... La llevó a otro tiempo pasado, que de ninguna manera fue mejor, solo diferente. Así que se inclinó sobre él, lo acaricio suavemente durante largo tiempo y lo miró de manera continuada. ¿Debía hablar con su dueño e informarle de su pérdida?, ¿debía dejarlo para que su destinatario volviera a por él?, o quizás... ¿debía ignorarlo?
Finalmente lo recogió. Un guante siempre es un desafío y ella nunca había renunciado a un buen reto. Pero ¿de qué se trataba?, ¿qué había que hacer exactamente?...
La página web de “Los cuentos...” daba un error. Otra vez Mr Gates haciendo de las suyas. ¿Cómo actuar? No tenia ningún plan, pero no podía dejarlo. Aunque no conociera las reglas del juego iba a intentar jugar. Sin apenas armas y sintiéndose débil y pequeña empezó a teclear. Se sentía confundida. No había tiempo y estaba claro que tenía que dejar la pelota en el otro tejado. Bajo ella, el guante, pequeño, alegre y comprometedor.
Las letras se van ordenando. Tranquila, ya queda poco, sólo unas líneas más y podrás desaparecer en el  hiperespacio y volver al lugar de donde saliste, aunque tu armario haya desaparecido.
Se sentía mejor. Sabía que lo podía conseguir. Sólo le faltaba encontrar un final.
Poco a poco la alegría la empezó a dominar. Las cosas salían con más fluidez y una sensación de libertad la inundo. No le tenia que dar cuentas a nadie, sólo seguir.

Miró hacia abajo y el guante ya no estaba.

¿FIN?