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Estoy rodeada de unos esbeltos desalmados que no conocen el pan integral, ni la Coca Cola Light… Y me miran por encima del hombro porque “estoy a dieta”. Para mortificarme llenan la nevera de cervezas, pastelillos, toda clase de hidratos de carbono y grasas saturadas. Saben de sobra que todo esto me irrita y me produce una terrible ansiedad... Hay un pastel de carne que está diciendo “cómeme” y me siento como una Alicia gorda, incapaz de controlar sus impulsos y me como el pastel, ¡por supuesto que me como el pastel!, con una cerveza fresquita. Salgo de la cocina a hurtadillas, con la sensación de haber cometido un terrible pecado. Me muevo con dificultad y a duras penas alcanzo la puerta de mi cuarto. Mis brazos y piernas crecen y crecen, y se expanden por el techo y las paredes cubriéndolo todo. Me abrazo a la cama y mis brazos la rodean dando varias vueltas alrededor del colchón… Pero, ¿qué me pasa?, ¿qué he hecho yo para merecer esto? ¡Sólo me he comido un miserable resto de pastel de carne que me pedía a gritos que me lo comiera!!! Respiro con dificultad, mi barriga ha adquirido vida propia y se ha puesto a bailar por su cuenta la danza del vientre, lo que me faltaba. Todo esto no tiene sentido. Mi cuerpo cabe a duras penas en mi habitación. Tengo que salir de aquí como sea, tengo que salir. Es inútil, aunque parece que ya he parado de crecer y mi barriga se ha tranquilizado, la falta de espacio me impide moverme. Veo al fondo de mi cuarto un vaso de agua que está diciendo “bébeme”, pero bueno, ¡esto es el colmo!!… Alargo el hociquito. ¡Me he convertido en un oso hormigueroooo!!!! y tomo un sorbo de agua, que por cierto sabe a hierbabuena. Me tomaría un mojito de buena gana… Pero vamos a lo que vamos, tengo que salir de aquíiiii… De pronto, mis brazos y piernas empiezan a dar bandazos a diestro y siniestro y van adquiriendo su tamaño normal. Estoy recuperando mi pobre cuerpo serrano. Cuando consigo levantarme veo a través de la ventana que un enorme conejo blanco me observa descaradamente y se sonríe. No le hago ni caso. Mañana bajaré al súper a comprar cogollitos de lechuga y algo de queso de Burgos.
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