
DANIEL DIOSDADO
Músico, actor, escritor y webmaster para pagar el alquiler
nacido en Madrid a finales del siglo XX |
Mari Pili tenía un problema, además de ser fea.
Su aliento olía, a distancia, como si en una taza de café frío hecho hace quince días hubieras dejado fermentar una anchoa caducada rebozada en harina mohosa y recubierta por una capa seca de mostaza empapada en vinagre y rociada con ajo bañado en cebolla con una pizca de carne seca que ha estado al sol durante un mes.
No sé si te haces una idea.
Mari Pili era conocida como la Pozo Sin Fondo, por motivos evidentes. Pero a pesar de ser fea y de su mal aliento, Mari Pili tenía otro problema. Ya sé que parece que nadie así puede tener más problemas, pero la realidad siempre puede llegar a sorprender un poco más de lo esperado.
El verdadero problema de Mari Pili era ser, efectivamente, un pozo sin fondo, pero de naturaleza diferente.
Había observado a las personas más que nadie en este mundo. Al no poder hablar, se había dedicado a viajar por todo el globo observando el comportamiento de la gente. Les había visto desde lejos, desde cerca, desde lo alto y desde lo bajo… en silencio. Llenando su pozo con la sabiduría del que observa atento y entregado.
Mari Pili lloraba en silencio por no poder acercarse a nadie y consolarle con tiernas palabras. No podía susurrar al oído nanas dulces para ayudar a dormir. No podía aportar su grano de arena al hombre triste y decirle que todo iba a salir bien.
Nunca pudo decir “te quiero”.
Ese era el verdadero problema de Mari Pili.
|