
CHARO SANZ RUEDA
Libra, cosecha del 50, le gusta mucho la gente y sus historias, aficionada a todo y especialista en nada. |
Nunca le gustó su nombre, así como tampoco pudo entender nunca que sus padres no supieran exactamente cuando y dónde nació. Le explicaron que el circo estaba de gira, recuerdan que en Portugal, y por eso no quisieron inscribirle en el Registro Civil, para que no fuera portugués. Lo hicieron días más tarde en Galicia... pero no recuerdan cuantos días habían pasado.
De niño, creyó que su vida era el circo y ensayando, se hizo muy fuerte para ser trapecista. Lo consiguió, pero siempre fue un chaval muy serio.
Cuando cumplió los dieciocho, se puso muy triste y decidió no seguir allí arriba. Nadie se pudo explicar porqué tardó tanto en saltar al columpio que llegaba con impulso por encima de su cabeza. Agarró el aire.
Tras meses de Hospital, aprendió a ser un buen enfermero. Solamente le quedó una pequeña cojera, pero ya no necesita subir al trapecio.
Hoy trabaja en una residencia de ancianos de Lisboa y le gusta que le llamen Marciano.
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