
MARIANO IZQUIERDO
Escritor inedito,cámara casí jubilado. |
Primera hora de una mañana neblinosa, al comienzo de la primavera. Se adivinan los contornos, pero el sol todavía no ha salido.
- ¡Uf, que frío! Hay una humedad que te entra hasta los huesos.
- Debes de estar destemplado… Hasta que no suba el sol y caliente un poquito.
- No estoy seguro, pero me parece que soy el primero.
- Ahora saldrá alguien y nombrará a todos por orden.
Poco tiempo después.
- Si, efectivamente sobrino, eres el primero… Por cierto, ¿desde cuándo no nos veíamos?, ¿desde la boda de tu hermana?
- No me acuerdo exactamente, quizás fue en el entierro del abuelo. La verdad es que desde hace años solo nos vemos en esas cosas… Bautizos, bodas, entierros…
- Y bueno dime, ¿cómo es que estás aquí?
El sobrino responde tras unas toses.
- Bueno…Por varias cosas, nunca es por una sola. Pero la más grave, fumar. No puedo evitarlo, lo he intentado de todas las formas posibles, pero no hay manera, domina completamente mi voluntad.
- ¡Ay!, ese maldito vicio. Todo el día echando humo como un demonio en los infiernos.
- Y tú, ¿cómo es que estás aquí?
En ese momento el sol despunta por el horizonte.
¿Yo?, yo trabajando. Bueno, en realidad es mi primer día de trabajo. Tras no pocos sacrificios y alguna que otra recomendación, el pasado viernes me fue concedida la Plaza de Verdugo Meritorio de la Santa Inquisición… Y al parecer, me estreno contigo.
Toledo, año de gracia de 1.580
|